3 razones por las que no suelo trabajar con diagnósticos en la terapia

Porque entender lo que te ocurre es importante, pero reducir una vida entera a una etiqueta puede hacernos perder de vista lo más importante: a la persona.

Una de las cosas que más sorprende a algunas personas cuando empiezan terapia conmigo es que rara vez me escucharán hablar de ellas en términos de diagnósticos.

No porque los diagnósticos no existan.

No porque no puedan ser útiles en determinados contextos.

Y tampoco porque esté en contra de ellos.

De hecho, los diagnósticos psicológicos pueden ayudar a organizar información, orientar tratamientos y facilitar la comunicación entre profesionales. (Puedes encontrar más información sobre los diagnósticos psicológicos en la American Psychological Association (APA)).

Sin embargo, en consulta suelo estar más interesada en comprender a la persona que tengo delante que en encajarla dentro de una categoría.

1. Porque eres mucho más que un diagnóstico

Cuando una persona lleva tiempo sufriendo, es fácil que la etiqueta termine ocupando demasiado espacio.

A veces escucho frases como:

«Soy ansiosa.»

«Tengo depresión.»

«Soy TDAH.»

Y poco a poco, el diagnóstico deja de ser una descripción para convertirse en una identidad.

Sin embargo, ninguna persona puede resumirse en una etiqueta diagnóstica.

Eres también tu historia, tus relaciones, tus valores, tus fortalezas, tus heridas y la manera en que has aprendido a afrontar la vida.

Por eso, en terapia intento que nunca olvidemos algo importante: puedes estar atravesando ciertas dificultades sin que esas dificultades definan quién eres.

2. Porque saber cómo se llama un problema no siempre nos ayuda a entenderlo

Los diagnósticos describen patrones de síntomas que suelen aparecer juntos.

Pero muchas veces no nos explican por qué una persona está sufriendo ni qué es lo que mantiene ese sufrimiento.

Por ejemplo, dos personas pueden recibir exactamente el mismo diagnóstico de ansiedad y estar viviendo experiencias completamente distintas.

  • Una puede vivir atrapada en la autoexigencia.
  • Otra puede evitar constantemente el conflicto por miedo al rechazo.
  • Otra puede sentirse sola incluso estando rodeada de gente.

La etiqueta puede ser la misma, pero la historia, el contexto y los factores que mantienen el problema pueden ser muy diferentes. Muchas veces, además del diagnóstico, es importante comprender cuáles son los procesos que pueden estar manteniendo el sufrimiento (en este artículo explico por qué evitar emociones difíciles puede llevarnos a sufrir más).

Y cuando queremos generar cambios reales, esa información suele ser mucho más valiosa que el nombre del diagnóstico.

3. Porque el diagnóstico no nos dice qué es importante para ti

Los diagnósticos pueden ayudarnos a describir dificultades.

Pero hay algo que no nos dicen.

No nos dicen qué clase de vida quieres construir.

No nos dicen qué relaciones quieres cultivar.

No nos dicen qué te importa, qué extrañas o qué dirección quieres tomar.

Y cuando pienso en la terapia, esa información suele ser fundamental.

Porque el objetivo no es únicamente reducir síntomas.

También es ayudarte a acercarte a aquello que valoras y a construir una vida que tenga sentido para ti, incluso cuando aparecen emociones difíciles.

Por eso, además de comprender el sufrimiento, me interesa comprender tus valores, tus necesidades y aquello que hace que tu vida merezca ser vivida.

Porque muchas veces es ahí donde encontramos la dirección para generar cambios significativos.

Entonces, ¿los diagnósticos psicológicos no sirven?

No necesariamente.

Los diagnósticos pueden ser útiles y, en algunos contextos, son una herramienta importante.

Lo que ocurre es que, desde mi enfoque, el diagnóstico suele ser solo una pequeña parte del mapa.

Y ninguna persona merece ser reducida a una sola parte de su historia.

Porque al final, mi trabajo no consiste en tratar diagnósticos.

Consiste en comprender personas.

Preguntas frecuentes

¿Los diagnósticos psicológicos son importantes?

Sí. Los diagnósticos psicológicos pueden aportar información útil y orientar determinadas decisiones clínicas. Sin embargo, no describen completamente quién es una persona ni todo lo que está viviendo.

¿Puedo ir a terapia sin tener un diagnóstico?

Por supuesto. Muchas personas buscan ayuda psicológica por ansiedad, duelo, problemas en sus relaciones, cambios vitales o malestar emocional sin contar con un diagnóstico formal.

¿Por qué algunos psicólogos no se enfocan tanto en las etiquetas diagnósticas?

Porque comprender la historia, el contexto, los valores y los factores que mantienen el sufrimiento suele aportar información muy valiosa para el proceso terapéutico.

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